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7 Mecanismos De Defensa Primitivos.

Mecanismos De Defensa

Los Mecanismos De Defensa, en forma general son las conductas que a nivel de nuestro inconsciente se activa cuando detecta alguna situación de peligro.

Sin embargo, cuando son respuestas evasivas para no enfrentar la realidad puede conducirnos a la aparición de trastornos psicológicos.

Asimismo, los Mecanismos De Defensa primitivos es un tipo de respuesta primaria que se desarrollan desde muy temprana edad.

Por ejemplo, los mecanismos de defensa primitivos son más comunes en los niños, o en personas que no posean suficientes recursos psicológicos.

Igualmente, se manifiesta en adultos cuando no poseen las herramientas para sobrellevar el estrés o lidiar con eventos traumáticos.

Es de mencionar, que los mecanismos de defensa primitivos son más eficaces en situaciones de corto plazo, en una determinada situación.

Ya que por lo común la esconde por completo el trauma o la situación padecida. No obstante, es  ineficaz a situaciones de largo plazo.

Por el hecho de que no nos permite elaborar recursos para enfrentar el citado evento o situación traumática.

Entre los 7 Mecanismos De Defensa primitivos podemos mencionar:

  1. La negación:

Consiste en que se refuta a la realidad o un hecho traumático por ser demasiado doloroso.

De manera que la persona actúa como si no hubiese pasado nada.

Este tipo de mecanismo de defensa es considerado uno de los más primitivos ya que es característico de la infancia.

Es además uno de los más comunes cuando por ejemplo se utiliza para no aceptar una adicción o la pérdida de un ser querido.

  • Regresión:

Es cuando tomamos conductas de etapas anteriores de la vida.

En la que se busca aplicar a una situación actual un mecanismo de defensa del pasado.

En este tipo de eventos se pueden desarrollar conductas infantiles y de adolescentes.

Por ejemplo: en un problema del trabajo la persona se niega a acudir al mismo y se queda encerrada en la habitación donde reside.

  • Paso al acto:

Es un tipo de comportamiento en que la persona ante una situación padecida es incapaz de expresar sus sentimientos.

En cambio liberan esta tensión por ejemplo, golpeando algún objeto o dar un portazo. Su acto es de forma simbólica y distorsionada.

La principal consecuencia de este tipo de conducta es que la persona recurre a la autolesión volcando sobre si misma los pensamientos o emociones negativas.

  • Disociación:

Es un mecanismo de defensa primitivo en el que la persona se desconecta de la realidad.

Es decir, en una situación traumática aplica una distancia psicológica de lo que le está ocurriendo, como si no le estuviera pasando a ella.

Se trata de un mecanismo que habitual en personas que han sufrido de abusos infantiles.

O de aquellas que no se han podido defender ante una agresión.

Trayendo como consecuencia en que la persona se desconecta de sí misma y de su entorno.

  • Compartimentación:

Es un mecanismo de defensa menos intenso que el de la disociación.

En que la persona se comporta como si tuviera sus sistemas de valores y de creencias separados.

Por ejemplo, que algunas veces se comporte de manera honesta y en otra situación haga lo contrario,  haciendo trampas y hasta mienta.

  • Proyección:

Es el mecanismo de defensa en que la persona proyecta sobre los demás sus propias tensiones y sentimientos internos.

Por ejemplo: que una persona se moleste con su pareja porque no le escucha.

Y en la realidad es él o ella quien no escucha pero no quiere aceptarlo.

  • Formación reactiva:

En este tipo de conducta la persona se comporta de manera diferente a como piensa y se siente internamente.

Exacerbando los pensamientos positivos referentes a la situación y estos oculten los negativos.

Generando ansiedad y angustia. Por ejemplo: En que la persona se sienta molesta con alguien pero reaccione de manera excesivamente amistosa.

Con este mecanismo de defensa oculta su insatisfacción (hasta de sí misma) actuando como si en realidad estuviese satisfecha.

¿Es Aconsejable Desactivar Los Mecanismos De Defensa?

Es importante señalar que no siempre es necesario desactivar los Mecanismos De Defensa.

Siempre y cuando no se conviertan en el mecanismo principal para enfrentar la realidad.

Incluso, los mecanismos de defensa pueden brindar una función protectora en nuestro equilibrio mental.

Asimismo, la desactivación de los mecanismos de defensa puede ser peligrosa en algunos casos.

Cuando no se tiene los recursos psicológicos suficientes para enfrentar la realidad

Finalmente para no acudir directamente a los mecanismos de defensa lo mejor es formar una personalidad psicológica fuerte.

Que sea resiliente y que pueda manejarse bien ante situaciones de mucha presión y estrés.

Minimizando estados psicológicos de angustia o ansiedad que nos generan los problemas de la vida.

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